RESUMEN: Un modelo para innovar
El modelo de innovación se fundamenta en el binomio escasez-necesidad, y como centro que impulsa el modelo estaría el cliente, el ser humano se mueve de modo instintivo ante las necesidades, buscando satisfacerlas y este impulso puede utilizarse para el desarrollo de proyectos, empresas…, si las necesidades están cubiertas el ser humano se queda quieto y si además vive en la abundancia lo que tiende a hacer es convertirse en “conservador” de su abundancia, con ello pierde su capacidad de arriesgarse y de innovar.
Si a las necesidades les añadimos el componente de sentido, se pueden dar las condiciones para el desarrollo de proyectos con sentido, “progreso innovador”
La escasez y las necesidades impulsan hacia la superación y en el camino hacia la superación se adquiere experiencia, estos componentes nos llevan a progresar y este progreso es innovación.
Pero es necesario conocer las necesidades del cliente y ofrecer aquello que se adelante a las necesidades manifiestas, una vez que se oferta lo que necesita el cliente o aquello de lo que carece, el cliente consume lo ofertado, el cliente siempre es el impulsor principal de la innovación, es la gran oportunidad de la empresa, el cliente es el que nos hará avanzar, es exigente y nos pide calidad, calidad en los productos ofertados, calidad en la comunicación y honestidad, compromiso de atención de calidad y una mejora exponencial, una vez alcanzado un nivel de calidad, el cliente pedirá un nivel superior y si no se lo damos lo perdemos como cliente.
Es interesante el binomio calidad-beneficio, y en ese buscar calidad todos nos vemos beneficiados, la empresa, los trabajadores, los clientes y en definitiva la sociedad que nos mantendrá en la necesidad de seguir avanzando en calidad y nos compensará por el trabajo bien hecho.
Parece que un pilar fundamental en el proceso de innovación va a ser la intercomunicación ya sea con el cliente interno o con el cliente externo, cada uno de ellos tiene su experiencia y esa experiencia le ha llevado a la adquisición de conocimientos, la puesta en común mediante intercomunicación de esos conocimientos puede servir para mejorar y por tanto para innovar mejorando.
Para que se de la intercomunicación es imprescindible el respeto mutuo, el compromiso con el proyecto y la responsabilidad de cada uno de los componentes.
El estilo directivo que favorece los procesos innovadores requiere una dirección con implicación, promover la intercomunicación, sentido común y coherencia, pero ello no es posible si no partimos de unos valores: respeto, responsabilidad, mejora continua y calidad-grupo.
Cualquier proyecto se va a desarrollar en base al conocimiento de la realidad y al conocimiento del cliente.
Un aspecto tratado al final del artículo es el de la vigilancia tecnológica que ha de ser una parte complementaria del análisis de la realidad
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Muy aplicable tu comentario a la realidad. Es un ejemplo de cómo hacer las cosas con calidad. Un abrazo, Roberto Carballo
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